Luciano Reyes, Estudiante de la Maestría en Derechos Humanos de la Escuela de Posgrado de Ciencias y Humanidades y Director Adjunto de Tutela de Derechos Humanos del Arzobispado de San Salvador estará presente este 14 de octubre en el acto de canonización del Beato Monseñor Oscar Arnulfo Romero a cargo del Papa Francisco en la basílica San Pedro de Roma, situada en la ciudad del Vaticano.

Romero, beatificado en mayo de 2015, se caracterizó por denunciar constantemente en sus homilías los ataques de los cuerpos de seguridad contra la población civil y otras violaciones a los derechos humanos.

El Beato fue asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa en la capilla del hospital Divina Providencia de San Salvador, en los días previos al estallido de la guerra civil salvadoreña (1980-1992). El informe de la Comisión de la Verdad de 1993 señaló a los responsables materiales e intelectuales, sin embargo, las instituciones de investigación no realizaron las diligencias necesarias.

En total son 7,000 salvadoreños que viajarán durante los próximos días a la santa sede para presenciar este evento. Luciano Reyes, como estudiante de posgrado de la UES habló sobre “el honor de participar de este magno evento, donde se reconoce su compromiso con los pobres, con los marginados y donde lo pone como modelo de fe para toda la iglesia universal

¿Cuál es el mensaje que Monseñor Romero ha dejado en su vida y como estudiante de la Maestría en Derechos Humanos?

Monseñor Romero siempre nos invitó a construir una sociedad más justa, fue el luchador por la justicia social y sobre todo hoy que estamos viviendo una época de desigualdades, de polarización de confrontación, creo que la figura de Monseñor Romero puede servirnos de faro, de horizonte para construir un El Salvador, cimentado en la justicia social, en la verdad, en la libertad y en la paz. Como estudiante de la Maestría para mí es un honor sobre todo porque Monseñor Romero fue el defensor más grande de los derechos humanos más grande en la época del conflicto, hizo la opción preferencial por el excluido, por el oprimido y se puso en defensa del pobre del reprimido. Y por esa defensa los poderes fácticos lo eliminaron, sin embargo, sus ideales, testimonio y vida resucita cada vez más en el pueblo salvadoreño.

 ¿Qué representa la figura de Monseñor durante la época en la cual es asesinado?

En esa época, Monseñor Romero fue el profeta que desenmascaró las injusticias, la realidad, para que nos diéramos cuenta de cual era las verdaderas causas de la opresión que vivía nuestro pueblo. Monseñor Romero además de ser profeta que denunció el pecado, anunció el reino, pero también fue el pastor que acompañó al pueblo sufriente. Para hoy Monseñor Romero sigue siendo ese profeta, sólo que nos llama en estos nuevos tiempos a buscar la reconciliación y la construcción de una sociedad basada en los valores del reino, de la justicia, la verdad, la paz y en el amor.

 ¿Cómo podemos tomar el acto que realizará el vaticano respecto a la justicia pendiente en materia penal?

En primer lugar, la canonización de Monseñor Romero es un reconocimiento de su martirio de su profetismo, pero también es un reconocimiento de las víctimas de todos aquellos que ofrendaron su vida con la esperanza de construir una sociedad más equitativa, más justa. Sin duda que la justicia penal en nuestro país está en deuda todavía, la impunidad prevalece. Pensamos que no podemos construir una nueva sociedad bajo el manto de la impunidad, tenemos que conocer la verdad, tenemos que conocer los autores materiales e intelectuales de su asesinato.

 ¿Como estudiante de la Maestría en Derechos Humanos, cuál es la tarea pendiente de la academia y del Estado con la vida y obra de Monseñor Romero?

Hay 4 elementos importantes que podemos retomar sobre todo desde la justicia transicional. En primer lugar, conocer la verdad. Por años en nuestro país se ha ocultado la verdad, y la justicia transicional requiere y exige el conocimiento de la verdad. En segundo lugar, una vez conocida la verdad tenemos que buscar justicia para las víctimas y una justicia punitiva contra los responsables. Luego de esto se debe entrar en un proceso de reparación del daño causado a las víctimas, que siempre han sido olvidadas e ignoradas. Por último, también se deben buscar garantías de no repetición. Estos 4 elementos creo que pueden darnos la solidez para la construcción de una nueva sociedad  

   

 

 

  

  

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